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La Cultura en las Altas Montañas de Veracruz, México | Nosotros | Eventos |
 
La Cultura en las Altas Montañas de Veracruz, México

   
 
Originalmente se funda en Burgos, España, El Centro Cultural Mexicano de Burgos, La Química Lorena López Vásquez presidenta fundadora, Ahora en México continúa la labor al frente de esta Asociación Civil.
El Centro Cultural Hispano Americano de las Altas Montañas, Mexico Burgos, A.C. Principalmente dedicada a la difusión de la cultura en la zona, con eventos ya reconocidos como el Encuentro de Arte y Cultura de las Altas Montañas. Cuya mesa directiva se conforma de la siguiente manera: Q.F.B. Lorena López Vásquez, Presidenta Fundadora. Maestro Pedro Vidal, Secretario Fundador. L.C.G. Marcelo Morales Torres, Tesorero Fundador.
C.P. Jorge Yangbara, Vocal. Arturo Carballido Rosas, Vocal. Socios Fundadores: Ramón Rangel R. Obdulia Hevia. Brenda Reyes Mayo. Lic. Armando López Macip
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Homenaje a Emilio Carballido
Homenaje al Dramaturgo Veracruzano Don Emilio Carballido, donde se representará una de sus obras el 20 de mayo en la Sala Ignacio de la Llave del Palacio de Hierro en Orizaba.

Carballido tenía dos secretos. El primero era que en un día le cabían dos. En las horas diurnas andaba por el mundo construyendo y difundiendo el teatro, el propio y el ajeno: daba talleres, dirigía obras, presidía la revista de textos dramáticos más importante en idioma español –Tramoya, que él mismo fundó–, compilaba las mejores antologías de dramaturgia mexicana, viajaba a congresos y a los ensayos finales de sus obras, así fueran en Chihuahua o en Cartagena.
Además, o más bien habría que decir: sobre todo, escribía. Cuento, ensayo, noveleta, novela y teatro. Sobre todo teatro. “¿A qué horas escribe, maestro?”: se lo pregunté una tarde en la sala de su casa. Carballido rascaba con la diestra la cabeza de una gata blanca aptamente llamada Marilyn, y el muy ladino achicó los ojos y dijo que no me lo iba a decir.

“Bu bu bu –me dijo silabeando el sonido del llanto–, esas cosas no se preguntan, Sabinita, bu bu bu.” (Bueno, el que me lo contó fue Héctor, Héctor Herrera, su compañero de los últimos veinte años.)

Antes de que rayara el sol, Carballido subía al tercer piso de su casa y escribía. Escribía en unos cuadernos de contabilidad, grandes y de tapa dura. Escribía bajo el cono de luz de una lámpara con tinta azul, largo y fluido, como si dibujara, como si el corazón se le tradujera a lenguaje sin complicación alguna. Ya para cuando la luz había invadido plenamente su estudio y por la ventana podía ver en el tercer piso de la casa vecina a Vicente Leñero tecleando a su máquina de escribir, Carballido cerraba su libretota.

Había cumplido su misión de apalabrar la vida y se salía a la calle a vivirla.

Sabina Berman
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La Huasteca está de Luto, por esto el Primer Festival del Huapango, evento organizado para reconocer al Huapanguero recién desaparecido, Don Honorio Torres Pólito de Yahualica, Hidalgo. a celebrar en la Plaza del Bicentenario de Orizaba Veracruz, el día 26 de junio de 2010, donde se invitaron a grupos huapangueros de todas las huastecas.

El Huapango

El significado y origen preciso de la palabra "huapango" ha dado lugar a polémicas. Las tres posturas más conocidas son las siguientes: a) Proviene del náhuatl "cuauhpanco", que significa leño de madera; "ipan", sobre él; y "co", lugar: es decir, sobre el tablado o sobre la tarima, por lo que los bailes de tarima están comprendidos dentro del huapango. b) Es una alusión a los pobladores del Pango (refiriéndose al Pánuco, río que marca el límite entre los estados de Veracruz y Tamaulipas), a través de una síncopa cuyo significado probablemente haya sido "los cantos y bailes de los huastecos del Pango". Es decir, música y baile de los del Pánuco. c) Es una deformación o derivación de la palabra que da nombre a un canto flamenco: fandango, el cual, además de estar ligado a la génesis del huapango, sirve como vocablo para designar las fiestas en las cuales se ejecuta son huasteco. Para otros, "huapango" simplemente quiere decir "son huasteco": el son que se toca en las huastecas.

El son es un género de música propio de la cultura mestiza. A su vez, el huapango es un tipo de son que se deriva de música prehispánica, de repertorios conocidos por negros y mulatos, y de fandangos y seguidillas españoles que se arraigaron en México en el siglo XVIII o tal vez antes.

Aunque de manera laxa son huasteco es sinónimo de huapango, la primera de estas denominaciones puede originar confusión, pues el huapango no es el único son que se toca en la Huasteca, ya que también existe el son de costumbre. Este último es propio de la población indígena, en general sólo se canta, tiene una función ritual, y difiere en estructura rítmica del huapango huasteco.

Por otra parte, es ambiguo llamar al huapango huasteco "huapango" a secas, pues con esta palabra puede hacerse referencia al huapango arribeño y al huapango jarocho. Estos dos tipos de son difieren del huapango huasteco en cuanto a estructura lírica y musical, así como en la dotación de instrumentos y en la forma de las fiestas en las cuales se toca.

Mtro. Marco Antonio Lira
Día Internacional del Libro
Te invitamos a leer, un poema, un cuento corto, leyendas de tu ciudad este domingo 2 de mayo dentro de el Día Internacional del Libro en Orizaba Veracruz a las 11 hrs en la Plaza Consistorial.
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5º Encuentro de Arte y Cultura de las Altas Montañas, Del Huapango al Fandango.
Encuentro de Arte y Cultura de las Altas Montañas, el son jarocho tradicional ya asentó sus bases en Orizaba principalmente y en toda la región. Este año se llevará a cabo el 5º Encuentro con la participación de diversos grupos de jaraneros y actividades colaterales.

El Son Jarocho

Los orígenes del son jarocho se remontan al siglo XVIII en donde la música venida de España, primordialmente de la zona de Andalucía y de las Islas Canarias adquiere un carácter muy peculiar en nuestras tierras al mezclarse con las influencias africanas que pululaban la cuenca del caribe en esas épocas y el sustrato indígena que poblaba originalmente estas tierras.

Ya desde el siglo XVII y gracias a la Inquisición sabemos de ciertos géneros musicales propios de "mulatos y gente de color quebrado" que se practicaban en diferentes sitios de Veracruz y otros lugares de la Nueva España. Sones como "El chuchumbé", "El jarabe gatuno" y otros bien pueden ser los antecedentes directos de los diversos sones que pueblan el territorio nacional, entre los que está el son jarocho. Santiago de Murcia ya recrea en a mediados del siglo XVIII algunos "sones de la tierra" que evidentemente abarcaban los universos afromestizos en los que el son jarocho se estaba forjando.

Sevillanas, fandanguillos, bulerías, garrotines, peteneras desde España ya eran resultado de una mezcla bastante interesante de la música árabe con la tradición gitana, melodías judías y música bizantina. Si reunimos las coplas, el rasgueo de los laúdes y guitarras y el zapateo con el tejido rítmico, la antifonía, la improvisación, y el uso de jitanjáforas y onomatopeyas, elementos provenientes de África, podemos imaginar cuales son las herencias musicales que conformaron en tierras veracruzanas lo que actualmente conocemos como son jarocho.

Evidentemente estas herencias se han repartido en forma desigual a lo largo y ancho del territorio veracruzano, lo cual ha resultado en evidentes diferencias según las regiones ya que en algunas como los Tuxtlas la influencia indígena, principalmente nahua y popoluca, es mayor que en otras como el Puerto de Veracruz y sus inmediaciones en que la influencia africana se deja sentir.

El siglo XX encuentra al son jarocho conformado en la forma en que lo conocemos actualmente. Para la década de los veinte en pleno auge reformador vasconcelista, la Secretaría de Educación, se dio a la tarea de investigar y recopilar las diversas manifestaciones populares de las diferentes regiones de México y entre ellas estaba por supuesto Veracruz, con lo que el son jarocho empezó a ser conocido en el centro de la república. Personas como el músico español Vicente Ruiz Maza y el mexicano José Acosta en 1925 financiados por la Secretaría de Educación Pública se dedican a rescatar y transcribir en la pauta lo que escuchan. También en esta época comienzan a aparecer en esos discos pesados de 78 revoluciones las primeras grabaciones de son jarocho.

Sin embargo no fue sino hasta finales de la década de los años treinta que algunos músicos de son jarocho comienzan a realizar el viaje que los llevaría a la ciudad de México, desde siempre centro neurálgico del país y poseedor de una infraestructura impresionante en materia de telecomunicaciones. En esta época se estaban conformando las imágenes, reforzadas por el cine, de lo que se podía considerar como lo nacional, como lo mexicano, y por razones que no viene al caso discutir aquí, la música venida de Jalisco con todo e indumentaria se había apoderado del ambiente, lo que ocasionó algunos modificaciones a la música que originalmente se traía desde Veracruz.

Entre los integrantes de esta primera ola de músicos jarochos estaban Lorenzo Barcelata y Andrés Huesca. Lorenzo Barcelata nacido en Tlalixcoyan, a pesar de estar fuertemente ligado a la música ranchera y huasteca, nunca dejó de cultivar el son jarocho, componiendo algunos de los sones jarochos más conocidos en la actualidad, y llegando incluso a registrar algunos sones tradicionales como propios entre ellos el famoso Siquisirí.

A finales de la década de los 70 otro evento se suma al proceso de conformación de la escena contemporánea del son jarocho: Desde Tlacotalpan, Veracruz se consolida, luego de unos comienzos un poco inciertos, el Encuentro de Jaraneros. Nacido originalmente como concurso pronto se llegó a la conclusión de que era imposible calificar con una misma tasa a la gran variedad de posibilidades en las cuales el son jarocho había devenido. Se decide entonces convertirlo en un Encuentro donde cada grupo simplemente era invitado a presentar su trabajo, sin ninguna cortapisa ni intento de control.

Los resultados del encuentro se comienzan a ver, el son jarocho no es uno sino muchos, que las diferencias entre regiones no tienen que ser vistas, como lo hacían algunos, como desviaciones sino como tendencias enriquecedoras que pueden y deben convivir en este mundo del son. Durante sus más de veinte emisiones en el encuentro ha sido posible el intercambio de experiencias entre los jóvenes que descubrían esta música y aquellos que llevaban más de medio siglo tocándola bajo el cielo sotaventino; también por primera vez era posible escuchar y apreciar las diferencias de grupos disímbolos que bien podían provenir de comunidades rurales indígenas que de áreas plenamente urbanas, estar formados por músicos amateurs que por profesionales, solistas o grupos, es decir, la diversidad.

Gracias al encuentro, y a los muchos encuentros que afortunadamente han aparecido motivados por el de Tlacotalpan, nos pudimos dar cuenta de las diferencias y afinidades entre las diferentes regiones del son jarocho tanto en Veracruz como en la ciudad de México. Escuchamos como un mismo son puede sonar de maneras distintas, si es interpretado desde Tlacotalpan o Alvarado, que si viene de la región de los Tuxtlas, o de las zonas con mayor influencia indígena como Xoteapan, Acayucan o Jáltipan y desde hace 4 años en la región de las Altas Montañas.

Basado en el artículo de www.comosuena.com de Rafael Figueroa Hernández, su Director.
Día de la Madre
El 10 de mayo celebramos a nuestras madrecitas de la región con eventos en diferentes lugares como en el municipio de Naranjal y otros.

El Día de la Madre o Día de las Madres es una festividad que conmemora a las madres. Se celebra en diferentes fechas del año según el país. El moderno Día de la Madre fue creado por Julia Ward Howe, en 1870, originalmente como un día de madres por la paz, que luego devino en un día para cada familia en honor a su madre y se ha convertido en una fiesta en muchos lugares del mundo.

Las primeras celebraciones del Día de la Madre se retrotraen a la antigua Grecia, donde se le rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades.

La Enciclopedia Britannica dice: "Una fiesta derivada de la costumbre de adorar a la madre en la antigua Grecia. La adoración formal a la madre, con ceremonias a Cibeles, o Rea, la Gran Madre de los Dioses, se ejecutaba en los idus de marzo por toda Asia Menor" (1959, tomo 15, pág. 849).

Igualmente los romanos llamaron a esta celebración La Hilaria cuando la adquirieron de los griegos y se celebraba el 15 de marzo en el templo de Cibeles y durante tres días se hacían ofrendas.

Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones en honor a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción, fecha que se mantiene en la celebración del Día de la Madre en algunos países como Panamá.

En Inglaterra hacia el siglo XVII, tenía lugar un acontecimiento similar, también a la Virgen, que se denominaba Domingo de las Madres. Los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras.
 
Lorena López Vásquez
Para información y sugerencias